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lunes, 22 de octubre de 2007

Las Fases del Amor

enamoramiento.bmpEn toda relación que se precie de serlo llega el inevitable momento de la pregunta fatal: ¿Por qué ya no es como antes? Y en esta vida todo (o casi) tiene una respuesta. Os presentamos las fases más habituales por las que atraviesa el amor:

-Los primeros meses estáis “desatados”, es la fase del enamoramiento. Si te preguntan cuáles son los defectos de tu pareja probablemente digas que no ves ninguno, y no mentirás, es que aún no los has descubierto. Los besos son apasionados y muy, muy frecuentes, las sensaciones, vibrantes y el sexo es maravilloso (o cuando menos nuevo y excitante). Sin embargo esta etapa quema muchísimo. La adrenalina que liberas en tus encuentros amorosos es una hormona que, entre otras muchas acciones, tiene la facultad de ponerte a cien en un segundo, pero tu cuerpo no puede mantener este periodo eternamente. Quizá no te des cuenta, pero tarde o temprano te van a notar en casa que has adelgazado, tienes ojeras o aumenta tu cansancio. Por eso la naturaleza, que es muy sabia, termina rápidamente con esta situación (unos 3 meses).

-Aproximadamente a los seis meses el cuerpo comienza a segregar cantidades mayores de oxitocina, otra hormona que, además de provocar el parto, hace que la ternura y las ganas de mimos y caricias superen a las de sexo. Los sentimientos de afecto y unión son mucho más intensos en esta fase y es por eso que será más satisfactoria la unión sexual, porque jugará un papel muy importante el preámbulo.

fases-amor.jpg-La siguiente fase es aún menos pasional, pero en cambio te ofrece seguridad y tranquilidad, que son dos grandes aliadas de la felicidad. Aparece aproximadamente al año de haber comenzado la relación. Los neurotransmisores protagonistas son la dopamina y la serotonina, cuyos niveles van decreciendo a medida que pasa el tiempo. A partir de este momento te vas a dar cuenta de que te apetece ver más a tus amigos y empezaréis a intercalar salidas románticas con encuentros “multitudinarios”. Muchas parejas no logran superar esta etapa y creen que volver a salir con más gente significa un paso atrás en la relación. No es eso, es, sencillamente volver a la vida normal.

-Pero si el amor es eterno y dura tres años, como dice mi admirado Sabina, a partir del segundo el peligro en la relación es darlo todo por sentado y no innovar ni experimentar con la pareja. Acomodarse a lo fácil y lo conocido es un error común que puede pasar factura y dar al traste con las ilusiones de ambos. No dejes pasar la oportunidad de decirle lo mucho que le quieres mientras le invitas a tomar un cóctel en algún sitio nuevo. Introduce cambios (no excesivamente drásticos) y verás como disfrutáis los dos. La vida es una sucesión de acontecimientos y lo importante es con quién los vives.

viernes, 19 de octubre de 2007

Preservativo prolongador de erección

condon.jpg Una compañía británica ha anunciado que en un corto plazo lanzará a la venta un preservativo que extenderá la duración de la erección masculina. Así lo han anunciado basándose en un estudio que realizaron a 108 hombres que coincidieron en que el uso de este condón les había proporcionado una relación sexual más duradera y placentera en comparación con la experimentada mediante el uso de preservativos normales.

Según lo adelantado por los responsables de esta iniciativa, el condón contiene un gel especial en la punta que dilata los vasos del pene e intensifica la afluencia de sangre a la zona.

El único inconveniente de este nuevo agente de protección masculina es que su precio sería un 14,5 por ciento mayor que el de los preservativos comunes.

La empresa fabricante espera tener este año una buena respuesta dentro de los países de la Unión Europea y extenderlo hacia el resto del mundo en el 2008.

que le gusta a la mujeres en la cama?

¿Cómo se podría hacer para que la mujer quede (aún más) contenta? Ahí van algunas ideas generales que deberás aplicar teniendo en cuenta las preferencias de tu chica. Recuerda que no hay dos mujeres iguales.

El órgano de los sentidos preferente de las mujeres es el auditivo. Puedes comenzar, pues, con una charla íntima, que no debe iniciarse necesariamente en la cama, sino mientras cenan, por ejemplo, para seguirla cuando estén acostados.

Exprésale tu amor, lo que te gusta de su forma de ser, su forma de hacer las cosas. Dile cuánto admiras su cuerpo. Si a ella le gusta, sube el tono de las cosas que le dices: desde ligeramente eróticas a francamente sexuales.

No temas seguir diciéndole cosas mientras dure su encuentro sexual. A muchas de ellas las palabras no les distraen tanto como a ti, sobre todo si su contenido se ajusta al momento. A algunas chicas les gusta, además, escuchar palabras soeces. Pero debes saberlo de antemano, porque si no es así, dejarás las cosas en un punto muy malo. Sigue hablando. Muestra tu interés por ella. Indícale cómo enciende tu deseo su sola presencia o simplemente pensar en ella. Si sabes que hay alguna música que la “estimule”, no olvides ilustrar su encuentro con su pieza preferida a bajo volumen.

No puedes olvidar, lógicamente, el sentido del tacto

Bésala en el rostro; besos largos..., ninguno en los labios..., aún. Sigue besando por todas las partes del cuerpo. Besos largos y húmedos..., pero evita las zonas erógenas, rodéalas. Simula besarle los pezones, pero besa la areola... En algún momento puedes besarle los labios, pero sólo en los labios.

Deja que tus manos tomen posesión de su cuerpo. Bésala ahora profundamente. Acaríciala con suavidad, extensamente. Tócale todo el pabellón auricular, el cuello, los brazos, las axilas, bordea los pezones (tócalos un poco con el dorso de la mano, como sin querer, pero huye de ellos rápidamente), atiende a su vientre, a su pubis, la cara interna de sus muslos, la proximidad de los labios mayores de la vulva, las piernas. Dale la vuelta y recorre su espalda con labios y manos. Muérdele con suavidad la nuca: un pequeño restallido de placer recorrerá su cuerpo; lo sabrás porque no podrá evitar un ligero gemido. Vuélvela de nuevo.

Bésala profundamente, acaricia ya sus zonas erógenas: los lóbulos de las orejas, los pezones, el pecho entero, su vulva. Entretente con los dedos entre sus labios mayores y menores. Notarás cómo se incrementa la humedad. Recuerda que el ano también es una zona erógena, pero debes evitar tocar después la vulva con el mismo dedo.

Estimula su clítoris con suavidad

Supongo que ya habrás aprendido a hacerlo con eficacia a estas alturas, porque no es ahora el momento de aprender...

A las mujeres suele gustarle el sexo oral tanto como a ti pueda encantarte la felación. Acaricia su clítoris con la lengua y con tus labios: un poco de estímulo..., para, para; otro poco de estímulo, vuelve a parar. Se trata de que se retuerza de placer, y para eso el clítoris es la llave del éxito. Pero no olvides introducir un dedo en su vagina para acariciar su pared anterior. No hace falta que simules los movimientos del coito con el dedo. Acaricia dentro, que lo note, y sácalo.

Vuelve a sus pezones, al resto del cuerpo. Y baja de nuevo a sus genitales. Habrás hecho todo esto sin prisas. Recreándote y, sobre todo, recreándola. Para ello tienes que medir bien el tiempo, porque si te excedes puede aburrirse.